Nicanor Parra. 103…

Nicanor Parra. 103…

103 vidas, 103 antipoemas, 103 antitodo.

103, número mágico. Ciento tres, colosales palabras. Nicanor Parra, chileno, denominado el antipoeta, un personaje genuino en el ámbito de las letras, el arte, las matemáticas, la física…en definitiva, diversas máscaras y múltiples facetas para todo aquello que toca el mundo.

Su obra y carisma son sinónimos de inherencia multidisciplinar. Genialidad que eyectó el sur del mundo, allí en aquel lugar caído de los mapas, de belleza innombrable y tierras batidas por sus seísmos.

Nacido en una cuna humilde de bienes y rica en talento, se fue con 103 años. Todo en él tenía cabida dichosa en los umbrales del ingenio, el humor, el arte, la literatura o la ciencia. Su familia, los Parra, un vivero de artistas y músicos de gran arraigo en la cultura chilena.

Poeta de índole natural, colmado de sentido y sentimientos. Punto y contrapunto en sus letras, que lo catapultaron a la creación de un nuevo género literario; la antipoesía.

El antipoeta, antagonista de la forma establecida.

Nicanor Parra, ha tenido una enorme influencia a través de su obra en Hispanoamérica. Considerado uno de los notables poetas de Occidente, y por ello Premio Nacional de Literatura en 1969, Premio Reina Sofía 2001, Premio Miguel de Cervantes 2011 y candidato en varias ocasiones al Premio Nobel de Literatura. 

La genialidad de su mente multifacética, guio su pluma hacia la creación de poemas rupturistas y mordaces, produciendo así una profunda incisión en la poesía hispanoamericana del momento.

La obra de este “raro inventor”, se ha traducido en numerosos idiomas, inglés, ruso, finlandés, sueco, portugués o checo, entre otros. Parra, desafió los cánones establecidos en métrica y temática. Escribió:

La poesía chilena se endecasilabó

¿Quién la desendecasilabará?

El gran desendecasilabador

Nicanor Parra

Y llegó Nicanor…

Según sus propias palabras: Durante medio siglo la poesía fue el paraíso del tonto solemne hasta que vine yo y me instalé con mi montaña rusa”. Así, define el golpe que infringió en las letras líricas del Chile de su tiempo.

Aquel muchacho de familia campesina, golpeó a los pesos pesados con un talante curioso y contestatario. Subvirtió el poema que yacía anquilosado en el imaginario cultural chileno, y fundó el “antipoema”.

Su búsqueda en los ámbitos artísticos y de las letras nunca cesó, dado que estaba rodeado de grandes artistas como su hermana Violeta, quien antes de morir nos dejó el imponente himno “Gracias a la vida”, e intelectuales.

 

Ciencia + Letras= Nicanor Parra.

Nicanor, matemático y físico, exploró los límites culturales de su entorno, para concluir en la posibilidad de nuevos lenguajes, formas estilísticas y de arte contemporáneo. Antiversos, nacidos fruto del consenso entre el conocimiento de diversas disciplinas, su curiosidad irreverente y grandilocuente intelecto.

El antipoeta, estudió cosmología en la Universidad de Oxford. En EEUU realizó un posgrado en mecánica avanzada; se especializó en físico especialista en indeterminación y relatividad. También se adentró en el mundo del psicoanálisis. 103 hombres, 103 disciplinas, 103 años de un genio genial.

Fue profesor de matemáticas y física. Desde 1948 y durante veinte años, ejerció como director interino de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile.

Parra, conjugó de forma soberbia ciencia y letras. Sus ideas inspiradas tanto en sus pilares académicos como en sus experiencias vitales, se plasmaron con orden y rigor en versículos de tradición.

Surrealismo realista, cosmología popular, tradición cuántica…él aunó lo imposible para acercar sus palabras a pobres y ricos; liberales y conservadores; izquierdistas y derechistas; hombres y mujeres; jóvenes y mayores; a todos cuantos caben en una calle.

Influenciado e influyente.

Un literato de estética muy cuidada y personal. Influenciado por la obra de Federico García Lorca entre otros, incorporó en su primera publicación “Cancionero sin nombre” (1935), la poesía narrativa, la figura métrica del romance y la voz poética como protagonista de sus versos. Ávido lector y entusiasta de la obra de Sheakespeare, Walt Whitman o John Keats.

Nicanor Parra, armonizó con el género romance, gracias a la tradición campesina de su infancia. Desde esta experiencia, no dejó de buscar nuevos horizontes lingüísticos, hecho que lo llevó a conectar con la cultura norteamericana y europea, gracias a becas de especialización.

 

Potenció su labor poética, realizando obras como Poemas y antipoemas”, obra con la que diseccionó la poesía hispanohablante del momento, y con la que posicionó el modelo antipoético. Parra, colmó sus versos de ironía, sorna y espacios domésticos. Un lenguaje cotidiano y directo, habla de lo popular, el arraigo a la tierra y los afectos, desde un cristal transparente, que no deja lugar a la incomprensión.

 

Universo popular, mensajes domésticos.

Literatura cargada de parodias, lugares humildes envueltos en mantos regios, que Nicanor supo dinamizar y plasmar en sus composiciones antipoéticas.

103 años de evolución personal, artística y literaria. 103 ventanas con vistas a diversos horizontes. 103 antitodo. Sometió su vida a los mismos cánones que sus palabras; sencillez, tradición, humor, intelectualidad, curiosidad, dinamismo, familia.

Poema de Nicanor dedicado a su querida hermana Violeta Parra, tras su suicidio.

 

La extensa trayectoria de Nicanor Parra, lo posicionó como uno de los protagonistas literarios chilenos desde la segunda mitad del siglo XX. Un literato anarquista, cuya poesía navega entre la dura crítica política y anticlerical, de marcado sentido del humor, y la democratización del intelecto a través de sus versos.

Acercó la poesía a todos los estratos sociales, gracias a su lenguaje doméstico y repleto de modismos pertenecientes a la cultura popular. Su obra es un arte callejero, cargado de sarcasmo ácido y criticón, solidario con su gente e intelectualizado por su dictadura del saber.

Mucho más que antipoesía.

Es interesante comentar, que además de su obra literaria, también realizó instalaciones artísticas adscritas a la palabra, y como no a la crítica. Un ejemplo de ello fue la exposición “Obras Públicas” en 2006, en la que muestra en la instalación “El pago de Chile”, a todos los presidentes de Chile colgados con una cuerda al cuello.

Este artículo, quiere homenajear a un genio único en su especie, a su manera y forma antipoética, a sus versos aturdidos y despiadados. Quiere invitar a su lectura, porque sin duda alguna, Nicanor Parra, ha sido un “raro invento” de la naturaleza.

 

 

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